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Transformando Deseos en Metas alcanzables

Escrito por Carlos Gonzalez Pires.

Comenzó el nuevo año.  Como siempre, con expectativas, sueños, anhelos, declaraciones poderosas de cosas a realizar, esperanzas renovadas. ¿Cuánto hace que repetimos lo mismo?

Cada año, decimos con determinación: “ahora si, este año comienzo el gimnasio!!”, o “este próximo año, bajo de peso…”, me compro mi auto, me cambio de casa, renuevo mis muebles, termino mis estudios, presento ese examen, cambio de trabajo… son tantos propósitos!!!

Y acaban los años y seguimos renovando los mismos propósitos… como si fuéramos incapaces de reformular nuevos. Realmente de lo que somos incapaces, es de cumplir con los viejos…

¿Cuál es el motivo de que muchos fallen en el cumplimiento de esas metas?

La causa número uno es sin dudas, la postergación. ¿No me crees?  Fíjate en la manera en que muchas personas por el mes de noviembre comienzan diciendo “en enero comienzo a cuidar mi alimentación”.  ¡¡¡Y todavía faltan dos meses!!!

Si no es “en enero”, es este próximo “lunes”, o cuando se den determinadas condiciones.  “Cuando tenga dinero, voy a hacer determinada cosa”. Cuando me compre esos tenis voy a comenzar a caminar media hora diaria, (y rematan con: “es que estoy muy pasado de peso”). ¿Esperas a tener tenis nuevos para hacer algo por tu salud?

Postergar. Acción de hacer sufrir atraso o dejar atrasado algo. Nuestra sociedad es experta en eso. Postergamos en el trabajo, postergamos en nuestra salud, postergamos nuestro descanso, postergamos pagar porque vence en una semana, “tengo una semana todavía para pagar…”. Todo postergamos. ¿No me crees?  ¿Qué hay en tu salud que aún no has atendido? ¿Cuándo vas a ir al dentista para tu revisión anual? ¿Para cuándo el examen de próstata? O ¿Para cuándo la cita para la Mastografía? Y puedo seguir… son muchas las cosas que postergamos.

A la acción de postergar podrían incluirla como disciplina en los Juegos Olímpicos. Seríamos campeones!! Pero lejos de ser algo divertido, es preocupante.

¿Quieres dejar de fumar?  ¡¡Déjalo ahora!! ¿Para qué esperar al lunes? O al próximo mes. O ahora que llegue el verano. ¡¡Ahora mismo!! ¡¡Ya!! ¡¡Do it!!

¿Cuánto hace que te viene doliendo no hablar con esa persona con la que tuviste un disgusto? ¿Quién es? ¿Qué esperas que pase en tu vida para ir a hablarle? Te cambio la pregunta… ¿quién te dijo que tenías la vida comprada y que puedes esperar años, antes de solucionar ese malestar con tu padre, tu hermano, tu amigo? ¿Quién te dijo que esa persona va a estar viva mañana? Si cambias la perspectiva, ¿verdad que es apremiante hacer algunas cosas de ahora mismo?

Para poder romper con esa dinámica de postergación, se requiere compromiso, determinación y sobre todo, disciplina. Es decir, hacer lo que sabes que inexorablemente tienes que hacer, más acá o más allá, lo vas a terminar haciendo; de la manera que hay que hacerlo, comenzando ya mismo, tengas o no tengas ganas de hacerlo. Así de simple, así de fácil.

La segunda razón por la cual no cumplimos con nuestros propósitos, es que para muchas personas, solo son buenos deseos, y no las transforman en metas.  “¡¡Cómo me gustaría este próximo año cambiarme de casa!!” ¿Te suena familiar? ¿Y qué estás haciendo para que ese deseo realmente sea una realidad?  ¿Realmente lo deseas?  Si la respuesta es SI, entonces planea para alcanzar a cumplirlo.

La planeación es algo en lo que muchas veces fallamos.  No nos enseñan a planear. Nos enseñan a trabajar para ganar dinero y poder suplir las necesidades básicas. Pero no nos enseñan a planear.

El primer paso en la planeación de metas, es responder a la pregunta: ¿Para qué quiero esto? Esta pregunta es clave. Veamos un ejemplo.

“Este año voy a bajar de peso”. ¿Para qué quiero bajar de peso? Porque me fatigo, me duelen las rodillas… etc. Entonces, básicamente se trata de una cuestión de salud. Incorpora esta razón a tu meta o reformula la misma. No es lo mismo decir “este año voy a bajar de peso”, a decir “este año voy a hacerme responsable de mi salud, iré al médico para que me diga que hacer para no fatigarme, bajaré de peso y cuidaré de mi físico”.  ¿Verdad que ahora suena distinto?

Una vez que tenemos la razón de fondo por lo cual queremos que ese deseo sea una realidad, comenzamos con la planeación. Lo primero que debo atender es el lenguaje que utilizo, ya que el mismo nos apoya o nos aleja de nuestras metas. “…voy a bajar de peso…” ¿Cuándo? El formular la meta conjugando los verbos en futuro, no nos apoya. Debe ser en presente. “…estoy bajando de peso…” es ahora, es ya.

En este ejemplo, en el que nuestro deseo involucra a nuestra salud, es muy importante ser realmente responsables. Todos tenemos amig@s que nos recomiendan todo tipo de dietas. Lo que a mí me funciona, no tiene porque funcionarte a ti. Entonces, realmente busca la palabra, el consejo, las indicaciones, de profesionales en la materia. Una nutrióloga para que te diga cuanto puedes bajar y en qué tiempo. Quizás yo quiera bajar 20 kilos en dos meses, pero la doctora me dice que puedo bajar 10 en ese plazo de tiempo. Ella sabe las razones por las que es conveniente hacerlo de esa manera.

Y en este caso particular de bajar de peso, me permito hacerte una sugerencia. No es “bajar”, no es “perder”, no es “quemar”. Todo lo que baja, sube. Todo lo que se pierde se recupera. Y el “quemar” implica inconscientemente una sensación de dolor. Si yo prendo una llama, ¿meterías la mano en ella? ¿Verdad que no? En el inconsciente nos genera dolor, y el organismo se niega a ejecutar la orden.

Entonces, ¿cómo formulo mi meta? ¿Cuánto pesas ahora? ¿Cuánto quieres pesar? Entonces lo vas a formular de la siguiente manera. “En este momento peso 120 kilos, y para el mes de mayo voy a pesar 85 kilos”. Es ir del punto A al punto B. ¿Dónde tienes puesta tu mirada? Al frente. Hacia adelante, por lo tanto no pierdes tiempo viendo hacia atrás.

Lo otro que te va a apoyar a conseguir tu objetivo, es poner fechas. La primer fecha que no debe de pasar de esta semana, será fijar una cita con tus médicos. Luego, en conjunto con ellos, vas a fijar fechas y horarios, de entrenamiento, para salir a caminar, si vas a nadar, en donde y a partir de cuándo, tu dieta, cuando vas a comprar tus alimentos, donde, qué tipo de alimentación vas a seguir, y que ya no vas a hacer. Es decir, vas a elaborar un calendario de actividades que te van a apoyar a conseguir tus metas.

A todo le pones fecha y hora, y sobre todo, que resultado vas a tener y en qué fecha.  Por ejemplo, ya fui al médico y a la nutrióloga, y mañana a las 6:00 de la mañana estoy caminando durante 30 minutos. Todos los días, media hora. Ya estoy modificando mi alimentación y responsablemente estoy nutriéndome de manera adecuada, y en 30 días estoy pesando 115 kilos.

Ahora tengo un camino trazado, tengo una rutina y una alimentación que seguir y tengo un primer objetivo. Esto en mi inconsciente se fija como algo que ordeno se cumpla.

 

En la próxima entrega te daré más tips para que te apliques a conseguir tus metas. Hasta la próxima. Recuerda que espero tus comentarios a mi correo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Lic. Carlos A. Gonzalez Pires

 

Coach Ontológico

 

La serie de Documentos de Análisis de Success Desarrollo Organizacional divulga resultados de trabajos de investigación realizados con la finalidad de propiciar la reflexión e intercambio de ideas. El contenido de los Documentos de Análisis, así como las conclusiones que de ellos se derivan, son responsabilidad exclusiva de los autores y no reflejan necesariamente las Success Desarrollo Organizacional.